Podríamos definir este capítulo con todo lo relacionado con la madera, en pisos, paredes, techos, estructuras, columnas, vigas, entramados, cerchas, muebles, ventanas, puertas, barandas, clósets y decoración.

 

La madera es quizá el elemento más antiguo que se utiliza en la arquitectura y la construcción junto con la piedra. Si nos remontamos a la prehistoria, se dice que las primeras viviendas se ubicaban en las cuevas de piedra, por obvias razones. Pero en cuanto el hombre salió de su cueva y quiso ubicarse cerca de un río por ejemplo, debió usar la madera como su primer recurso.

 

Podríamos decir que la madera se utiliza hoy día en la arquitectura para todo, o casi todo. Estructura, pisos, muebles, acabados.

 

Una casa bio-climática puede estar construida con absolutamente todo en madera, con excepción de sus cimientos. De ahí para arriba, todo puede ser hecho con este increíble material, hasta las tejas.

 

La madera es por excelencia el material más noble de todos. Nos provee una calidez y textura incomparable, además de poseer propiedades térmicas y acústicas naturales.

 

La madera es más resistente al fuego que el acero y la mayoría de los materiales aunque no parezca a simple vista.

Una estructura en madera se va consumiendo poco a poco, una estructura en acero se derrite en pocos minutos. Eso da tiempo a la evacuación, así de simple.

Es un mito decir que la madera no resiste bien durante un incendio, pero éste tema lo trataremos más adelante cuando hablemos de arquitectura bioclimática.

Aquí en Bogotá, cuando se trata de remodelaciones u obras nuevas, asociamos la carpintería a las puertas, los clósets, los pisos y quizás la ventanería, siendo esta última poco empleada.

 

 

Hablando de la carpintería tradicional tal como la conocemos en Colombia, lo primero que sobresale en este tema es que para lograr un buen producto manufacturado, hay que contratar un buen carpintero, y no son fáciles de encontrar, lo digo por experiencia propia.

 

Un buen carpintero es generalmente un poco más costoso que el promedio y son como una joya en nuestra lista de contactos para nosotros los arquitectos.

Lo que valoro en un buen carpintero es su capacidad de adaptación a cada proyecto, su visión global ante un producto o problema, las soluciones que puede aportar, el trato con el cliente, la precisión y sobre todo, el cumplimiento.

 

Un buen carpintero no se conforma con entregar o instalar un producto bueno, tiene que quedar “impecable”, así lo tenga que hacer o corregir tres veces. Esto es sinónimo de experiencia y de paciencia, dos grandes cualidades de todos los que trabajamos en las obras.

 

Ejemplo de remodelación de apartamento en Chapinero (Bogotá), pisos en madera maciza en habitaciones y cocina:

 

¿Por qué usamos tanto la madera en la vivienda? Por una razón poderosa: su textura cálida, acogedora y natural.

Lo que NO debes hacer:

NO contrate un carpintero que no esté recomendado, o sin conocer sus trabajos previos. Tómese el tiempo de visitar alguna obra que haya realizado o mirar su bitácora.

NO realice muebles, closets, bibliotecas, mesas, estanterías, sin diseño previo, es decir, sin planos. En otras palabras, no realice trabajos de carpintería sin un arquitecto o diseñador de interiores.

NO deje nada al azar o a la voluntad de un contratista, en este caso el carpintero. Lo he repetido a lo largo de toda esta guía, los contratistas son muy hábiles para hacer lo que les conviene y pasarse por alto a los clientes, que generalmente, no conocen el tema a fondo.

NO contrate un carpintero sin una empresa que le pueda dar garantía, por ejemplo para los pisos, que es un capítulo muy delicado, ya que los primeros días todo puede parecer perfecto, pero con los días pueden surgir deformaciones por dos razones: mal tratamiento del producto o mala materia prima y mala instalación. En cualquiera de los dos casos, es mejor tener el respaldo de una empresa o un arquitecto.

Lo que debes retener:

La carpintería está estrechamente relacionada con otros capítulos de la obra, como la mampostería, los acabados, la pintura, la electricidad y la plomería. Dejar un carpintero trabajar a sus anchas sin ninguna dirección puede resultar grave, los daños colaterales pueden surgir sin previo aviso.

Mi consejo:

En temas de carpintería, dedique un tiempo a escoger el tipo de madera que le gustaría instalar, el catálogo es bastante amplio. Si es madera cruda, con mayor razón.

Dedique también un tiempo al tipo de acabado que quiere lograr, dependiendo del espacio donde se hará la instalación. Navegue en Internet las horas necesarias para sacar ejemplos, guárdelos en un archivo.

Compre revistas o libros de arquitectura y decoración para apoyarse en buenos ejemplos y por último contrate un arquitecto para llevar a cabo su proyecto. ¿Por qué?

Porque si deja todo en manos del carpintero habrá daños colaterales en los muros, las esquinas, las redes eléctricas, hidráulicas y quizás sanitarias, sin olvidar la pintura.

El arquitecto le ayudará a coordinar el conjunto de los trabajos, pensando en el «antes», «durante» y «después». Los contratistas son inmediatistas, no tienen una visión global de la obra y eso puede perjudicar seriamente su bolsillo.


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Soy Santiago B. Jaramillo.

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